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LA PASIÓN SIN FRENOS DE JÚLIA

Júlia Sintas Ferrer, 16

Motocross | Barcelona
Júlia es una fanática del motocross que desde bien pequeña ha sentido la llamada del motor. Contra todo pronóstico y sin ningún precedente en la familia, esta ganadora de una Beca Vamos ha tenido siempre claro que quiere dedicarse a este deporte. Sin duda, lleva la pasión del motor en las venas. Todo empezó a los 7 años cuando su padre le regaló la primera moto de trial en la que Júlia empezaría a dar sus primeros saltos. Tardes eternas en un parque, practicando, haciendo piruetas y quemando rueda. Todo iba como la seda hasta que un día Júlia tuvo una mala caída que, añadida a su temprana edad, hizo que sus padres se replanteasen si realmente era el momento adecuado para que practicase este deporte. Finalmente, decidieron vender su moto y obligaron a que Júlia dejara de lado aquello que más le gustaba. Sin más opción que aceptar la decisión de sus padres, tuvo que parar durante un tiempo, aunque nunca dejó de pensar en ello. En este período de pausa, Júlia consiguió definitivamente entender qué quería hacer en su vida. Y se dio cuenta de que el mundo del motociclismo era lo suyo. Júlia Sintas:

"Las motos son algo que desde muy pequeña me ha llamado la atención, algo con lo que no me cuesta esforzarme y con lo que me siento especial a cada pasito que logro."

Tras hablarlo con sus padres, consiguió hacerles entender que el motocross era su pasión y que no podía abandonarla. Su tesón y perseverancia hicieron que le volvieran a permitir entrenar encima de una moto, aunque esta vez pusieron una condición: Júlia debía ganarse todo por su cuenta. Al principio, no disponía de capacidad económica para obtener todo lo que necesitaba y sus amigos eran quiénes, mediante el material que había quedado maltrecho y las motos que se les habían quedado pequeñas y anticuadas, ayudaban a que Júlia pudiera seguir practicando motocross. Más tarde, fue reuniendo dinero y, poco a poco, empezó a contar con material propio. Mientras Júlia hacía frente a las dificultades y el elevado coste económico que implica practicar motocross, aparecía otro reto ante ella que suponía un mayor desafío: hacerse un hueco en un deporte mayoritariamente practicado por chicos. Lo que para otros sería una dificultad, Júlia fue capaz de transformarlo en una motivación para ser cada día mejor y luchar por dar visibilidad a todas las mujeres que lo practican. A sus 16 años, haciendo de canguro, de profesora particular o con algún que otro trabajo espontáneo, Júlia ha logrado pagarse sus entrenamientos de motocross, la equipación y las protecciones. Sin embargo, sigue sin poder permitirse comprar una moto o un remolque que le permitan poder gestionar mejor su tiempo de entrenamiento y le den la libertad para poder ir hasta donde necesite acompañada de su moto. Es por ello que, tras conocer su historia, las Becas Vamos no han pasado por alto la oportunidad de ayudarla para que pueda seguir disfrutando del motocross, dotándola de una moto propia con casco incluido. En resumen, la equipación necesaria para que Júlia pueda seguir dando gas a su carrera deportiva y continúe entrenando para alcanzar sus sueños. Desde hoy, ya no necesitará ponerse más ropa vieja o usada, ni correr con motos que le van pequeñas. Con la ayuda de las Becas Vamos, Júlia está más cerca que nunca de poder llegar donde quiera, de superar todos los retos que se le pongan por delante y de reivindicar que sí, también las chicas pueden subirse encima de una moto. ¡Mucha suerte campeona, a por tu sueño!

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